"Hubiese querido más que esto y a la vez nada."
Alejandra Pizarnik
Jan Sanders Van Hemessen











Es dificil saber si en los miles de millones de movimientos de rotación y traslación de la tierra, ésta se hubiese desviado un poco de su órbita o hubiese sufrido un leve ladeo. Tal conjetura viene a cuento porque para octubre de 1946, al menos en la región central de Coahuila, hacía un calor de los mil demonios. El desconcierto de la gente era tan grande como para prever que el clima no iba a cambiar en noviembre ni en deciembre, siendo que muchos fantaseaban con la posibilidad de celebrar la navidad sudando y abanicándose. Lo que nunca había ocurrido, ahora sí y ! ni modo!: el desplazamiento climático era un hecho y tal vez hasta enero, o quizás hasta febrero, comenzaría el frio, no tanto como para enchamarrarse empeoradamente, pero sí algo. Incluso no faltaban algunos que pensaran que el veredadero clima gélido (de siempre) empezaría en marzo o en abril del año siguiente, y lo más exagerado era que algunos cuantos pensaran que ya nunca haría frío sobre la faz de la tierra y que tampoco llovería (ni de broma) y blablablá;
CASI NUNCA – Daniel Sada





"Me quedé mirando esas cosas de toda la vida – cielo hasta decir basta, el arroyo que se emperraba solo ahí abajo, un caballo dormido, el callejón de tierra, los hornos – y pensé que yo era apenas otro yuyo de esas orillas, criado entre las flores de sapo y las osamentas. Qué iba a salir de esa basura sino nossotros, gritones pero blandos para el castigo, boca y atropellada no más? Sentí después que no, que el barrio cuanto más aporriao, más obligación de ser guapo. Basura? La milonga déle loquiar, y déle bochinchar en las casas, y traía olor a madreselvas el viento. Linda al ñudo la noche. Había de estrellas como para marearse mirandolas, unas encima de otras. Yo forcejiaba por sentir que a mí no me representaba nada el asunto, pero la cobardía de Rosendo y el corage insufrible del forastero no me querian dejar. Hasta de una mujer esa noche se había podido aviar el hombre alto. Para esa y para muchas, pensé, y talvez para todas, porque la Lujanera era cosa seria. Sabe Dios qué lado agarraron. Muy lejos no podían estar. A lo mejor ya se estaban empleando los dos, en cualesquier cuneta."
BORGES

“El autor declara no ser genio literario, y en consecuencia no incurrirá en ningún tipo de ingenio que pretenda confundir a la editorial y a los lectores respecto a la declaración jurada que antecede.
El autor se compromete a dar fiel cumplimiento a la promesa de escribir una novela tan explosivamente revolucionaria que pueda ser leída sin deslomamiento intelectual por cualquier incauto comprador, sea macho, hembra o andrógino.
El autor se compromete a no emplear subproductos de técnicas literarias construidas en el infinito pasado por escritores europeos o yanquis.
El autor se compromete a escribir una novela carente de trucos, grandilocuencia y engañabobos.”
(Borrador encontrado entre los manuscritos de "Dejemos hablar al viento")


